Teoría política e ingeniería genética

Publicado: mayo 5, 2013 en Antropología, Filosofía de la biología, Filosofía política
Etiquetas:, , , ,

En la saga de ciencia ficción Hyperion, Dan Simmons describe dos grandes civilizaciones humanas. La primera es la Hegemonía, gobernada por las inteligencias artificiales del Tecnonúcleo y basada en la tecnología de los teleyectores: teletransportes instantáneos entre una red enorme de mundos. La segunda, en cambio, se retiró de la esfera de dominio de las IAs y decidió habitar en el vacío del espacio exterior, en asteroides y naves errantes. Los éxters modificaron su naturaleza, abandonando la morfología “humana”, la biología “humana” el arte “humano” y las convenciones “humanas”. Así, reivindican su sociedad como el triunfo del cambio y el progreso frente al estancamiento decadente de la Hegemonía, que ha permanecido siglos prácticamente idéntica.

Hace unos días, comenté en Twitter que toda teoría política decente depende de una teoría de la naturaleza humana realista. Si no recuerdo mal, la frase es de Richard Lewontin. De hecho, el debate que empezó a mediados de los setenta sobre la polémica de la sociobiología, donde participó el propio Lewontin, es un claro ejemplo de la importancia que tiene conocer científicamente a nuestra especie y su comportamiento en el ámbito de las ideologías. Y de la polvareda que levanta.

Un experimento mental para ver los casos límite de este asunto es el siguiente. Supongamos que es posible modificar la naturaleza humana (que de ningún modo, me parece, hay que imaginar como una entidad “esencialista”) de un modo sustancial. No estamos hablando simplemente de ingeniería genética al uso, sino también de dispositivos y cosas más o menos hipotéticas y cyberpunk que permitan modificar la conducta de un modo más o menos permanente. ¿Qué hacemos? ¿Cómo afectaría eso a nuestras ideas políticas? Porque, además, ¿qué demonios es un ser humano?

Al contrario de lo que generalmente se cree, el Homo sapiens no ha dejado de evolucionar biológicamente. De ahí podemos inferir que si nuestra especie sobrevive unos dos mil millones de años (por ejemplo) se habrá convertido en otra cosa, o en varias cosas, quizá inimaginables para el hombre actual. El cambio está asegurado, claro está, siempre que no intervenga un proceso tecnológico de por medio que pretenda “volver a la imagen de nuestros ancestros”, a los Homo sapiens originales. Esto es onanismo mental, pero puede dar pie a un debate sobre el concepto de especie, a si es preferible y deseable la modificación humana, y otros temas interesantes en filosofía de la biología y ética.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s