La frase más errónea de la historia de la filosofía

Publicado: diciembre 18, 2012 en Historia, Metafilosofía
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La tesis XI sobre Feuerbach es una de las más populares y conocidas de Marx:

 «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo».

Pero también es muy dudosa e incierta. Los filósofos anteriores a Marx no se dedicaron exclusivamente a la vida contemplativa ni a generar teorías uránicas, pues muchas de sus afirmaciones estaban imbricadas fuertemente en el tapiz político de su patria y de su época. Si nuestras fuentes son fiables, ya Tales de Mileto propuso a los jónicos una unión federal inteligente para hacer frente al imperio persa y Parménides fue todo un legislador. Las relaciones entre Platón y la política de Siracusa son bien conocidas, si hemos de creer lo que nos cuenta el filósofo en su famosa Carta séptima. Aristóteles, por su parte, fue el tutor de Alejandro Magno y el fundador más serio de la política comparada; un hombre de pensamiento práctico que tuvo influencia enorme entre los tratadistas políticos posteriores. Durante el imperio romano, algunas sectas filosóficas (los cínicos y los estoicos) ejercieron una actividad política potente, sobre todo durante y después de Nerón. Esto nos cuenta el historiador Dión Casio sobre el filósofo Helvidio Prisco:

 «[…] era turbulento, buscaba el favor del pueblo, inculpaba constantemente a la realeza y alababa la democracia; y estando en consonancia sus acciones con sus ideas, había formado un grupo de oposición, como si la tarea de la filosofía fuera insultar a los que ocupan el poder, alborotar a la masa, derribar el régimen establecido e introducir un cambio de situación».

Historia romana, LXV 11, 2.

Para apoyar esta tesis no creo que sea necesario hablar también del compromiso político de Guillermo de Ockham, del olvidado Marsilio de Padua, de Maquiavelo, de Hobbes, de Spinoza, de Rousseau, de Hegel, de Schelling y demás, por mencionar a los más importantes. Los filósofos han estado implicados en la política desde siempre. Y como explica Mark Lilla, a veces con consecuencias imprudentes —especialmente en nuestro tiempo—.

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comentarios
  1. Pese a que tienes razón en la superficie no creo que el asunto de fondo que pretende enfatizar Marx sea si la filosofía es interpretación o modificación del mundo, aunque para mi la interpretación ya es una forma de modificar. Para Marx lograr un cambio del sistema económico es una prioridad que mueve casi todo su pensamiento, su filosofía es, en eso creo que plenamente, una filosofía que se orienta a la operación sobre el mundo. Además, sí existe una novedad en el pensamiento de Marx que no es fácil encontrar previamente: la amplitud de su enfoque toca muchísimos ámbitos teóricos y, por otra parte, los pilares básicos sobre los cuales se erigió continuan siendo un motivo teórico de primer nivel en muchas disciplinas; desde la sociología hasta la filosofía de la historia, pasando por la economía y demás.

    En gran medida es el propio Marx el que construye la idea de la filosofía como práxis colectiva. Cierto que en las escuelas helenísticas fue una forma de praxis vital pero en Marx adquiere una dimensión de praxis política realmente fascinante y con unos cimientos muy poderosos. Y, aunque suene extraño, la prueba de la potencia de este enfoque es que a Marx se le usa hoy en día en el terreno de las ciencias sociales como si fuera un contemporáneo y, en muchos puntos, dar cuenta de algunos procesos históricos es imposible sin Marx. Por ejemplo, dar cuenta de la situación actual, o del devenir de occidente en los últimos 30 años, todo eso no puede comprenderse sin tener presentes las descripciones y el modo en que entendió el capitalismo el autor alemán. No creo, por poner un ejemplo, que se pueda comprender el neoliberalismo sin aludir a la lucha de clases, a un proceso de flexibilización de la acumulación del capital, a formas de desposesión de una clase hacia otra, etc… A la vez, muchos de los efectos de los mecanismos de deuda están descritos por Marx de una forma convincente y que resulta totalmente actual.

    Una cuestión muy interesante es hasta qué punto las teorías marxianas se mantienen vigentes. Y aquí mi impresión es que: si se toma a Marx como economista es obvio que muchos elementos están equivocados (en la forma, quizá no en el fondo) y otros muchos no podía ni describirlos. Por ejemplo, Marx concibe el dinero y el “fetichismo al dinero” (una forma de fetichismo más) aún bajo los patrones la relación de este con el oro. Sin embargo, en el mismo ámbito, cuando describe algunos elementos del funcionamiento del crédito lo hace de tal forma que podría haberlo escrito un economista actual. En el ámbito de la sociología o de la historia es evidente que las teorías de Marx mantienen una vigencia plena; es difícil encontrar un sociólogo, incluso sociólogos conservadores, que no estén influidos por Marx o que, en el fondo y en algunos aspectos, sean marxianos de alguna forma. Algunos principios filosóficos y ontológicos de las propuestas de Marx pueden ser aún verosímiles, aunque es ahí donde tengo mis mayores dudas (a título personal). En todo caso, y esto es sorprendente, una prueba de la vigencia de Marx es que no es difícil encontrar en la literatura conservadora y liberal (en el mal sentido) enfoques que parten de asumir las propuestas del autor a fondo. Creo que no existen mejores marxianos que muchos autores conservadores.

    Ahora, Marx fue reivindicado por muchos movimientos políticos y filosóficos posteriores y en muchas ocasiones se quiere ver el pensamiento del autor desde algo que vino después. Esto es absurdo. Para conocer a Marx hay que acudir a sus textos, no es necesario viajar a la Unión Soviética de 1930, o leer la prensa. Sus obras no tienen la culpa de las apropiaciones posteriores que, por cierto, no todas me parecen censurables.

    Para finalizar, a mi la propuesta de Marx me sigue pareciendo el punto de partida para comprender la realidad social y política presente (no aludo sólo a la crisis económica), aludo a los procesos sociales, políticos e históricos que nos son más cercanos y quien quiera entender estos procesos sin Marx creo que no los captará en toda su amplitud. Entiendo que puedan existir las reticencias y demás, pero siempre me han parecido reticencias “paletas” propias de la propaganda de las últimas décadas. Por poner un ejemplo, si alguien defendió la libertad ese fue Marx, no veo motivos para que los que ahora se apropian y cabalgan en el caballo de la libertad vengan a contarnos historias sobre los peligros que para ésta encierra la obra del autor del que aquí hablamos.

    En lo demás no me meto, es decir, que aunque en los últimos años me he dedicado a la obra de Marx con cierta fruición no tengo un juicio de fondo muy elaborado como lo podría tener de otros pensadores. Pero, a priori, la obra de Marx me parece titánica y muy digna de elogio.

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